Película dura si las hay, Canníbal Holocaust significó en su momento un boom que -no hace falta
mentir- sigue latente hoy en día, agazapado en los miles de foros y páginas que devotos y
detractores le han dedicado a este film en la red de redes.
Es una película de gran controversia debido a sus imágenes de gore y violencia, llegando a ser prohibida en numerosos países, incluyendo Italia, Australia y el Reino Unido. A pesar de su violencia, la película es vista por algunos como una crítica social sobre la cruel naturaleza de los humanos.
Definitivamente "Holocausto Caníbal" no es un film para ser tomado a la ligera, no es para ser mirado con amigos tomando cerveza, sino que merece la atención absoluta del espectador para rescatar el mensaje que se oculta tras toda esa violencia y por lo menos reflexionar un poco. Por otro lado, luego de ver "Holocausto Caníbal" no nos parecerá tan original "El Proyecto Blair Witch".
La historia, manejada como un documental (ya sabemos de dónde
sacaron ideas los pícaros creadores de The Blair Witch Project), nos
permite enterarnos que un grupo de jóvenes antropólogos americanos ha
partido -en aras de la exploración sin intromisión- hacia el Infierno Verde y
no volvieron nunca más. Este "Infierno Verde" es una locación
geográficamente inexistente, conformada por alguna jungla venezolana que
Ruggero Deodato, director de la cinta, jamás especificó demasiado bien.
Los antropólogos siguen sin aparecer, y un profesor temerario decide
mandarse a la jungla a averiguar la suerte de sus colegas. Encuentra
aborígenes violentos, varios esqueletos y una interesante cantidad de latas
con cintas super-8. Las cintas son, obviamente, el registro póstumo que
lograron obtener los jóvenes desaparecidos. El profe vuelve enseguida a la
civilización, ansioso de poder apreciar el material filmado. Su jeta de
sorpresa será maravillosamente asquerosa cuando vea lo que estos jóvenes consiguieron filmar.
El grupo, conformado por tres hombres y una mujer, intentaba retratar la vida de los aborígenes de
la jungla, "conocidos mundialmente por su violencia y canibalismo". Está bien: Deodato inventó una
tribu de códigos muy violentos y salvajes, una tribu que nos encantaría ver invitada a la mesa de
Mirtha Legrand. Pero con el transcurso del metraje (recordemos: está encarado como un documental)
veremos que, casi inexplicablemente, los jovenzuelos civilizados empiezan a hacer ceder una
retahíla de bajos instintos demasiado bajos como para cualquier estómago impresionable: Abusan
de los aborígenes a través de violaciones, torturas y desmembramientos. Pero las cosas no quedarán
de este modo, y los desenfrenados indios otorgarán a este grupejo salido de mambo una buena dosis
extra de su propia medicina.
Producto altamente shockeante por donde se lo mire, está plagado de atrocidades varias, tal vez
no muy bien elaboradas a nivel F/X, pero ayudadas por el pulso nervioso de la cámara en mano y el
montaje -saltando de eje a cada segundo- al punto de convertir un desmembramiento berreta en algo
inquietante y perturbador. Para resumir, cuando los F/X prometen, la cámara se sale de foco. Pero
los gritos y chillidos, cebados por la música de Riz Ortolani, hacen que todo termine dejándote con
malestar estomacal.
El malestar, calcula un servidor, será por esa bendita/maldita carga
teórica que cualquier freak tiene y remite a los rumores de que la película es
en verdad un producto snuff. Rumor categóricamente negado por Don
Deodato, que aprovechó el filón para dar entrevistas y llenarse de liras. Hay,
incluso, una leyenda urbana sobre cierta escena -jamás editada- en la que
un indio es lanzado al río y devorado por pirañas. Escena que convertiría al
director en un asesino. ¿Datos? Sólo hay una foto en la Edición Especial en
DVD, presentada como el screenshot de una "escena nunca filmada"
Lo que sí es real, muy real y duro, es el asesinato de animales para total
regocijo de la cámara. Una enorme tortuga de río, una comadreja y un mono
son literalmente masacrados en primer plano. Reprobables para muchos,
necesarias para la tensión e impronta del film para otros, siguen siendo la
escena más discutida de Cannibal Holocaust en mil foros que no se detienen a repudiar, por ejemplo,
los magros salarios que recibieron los aborígenes protagonistas del film. Deodato consiguió lo que
quiso con su película clave (shockear, chamuyar y lucrar) y lo logró con creces.