Bueno, dado que el concurso de experiencias ha sido cerrado, aquí os dejo el relato que había preparado, ya que Kjah me ha animado a publicarlo igualmente. Espero que os guste
La mayor experiencia que he tenido con una planta, y la más importante sin duda para mi, ocurrió hace aproximadamente seis años. Había adquirido un paquete de semillas de Blueberry, llevada por las buenas opiniones que me contaron, y por el sueño de intentar que al final fuera tan lila como demostraban algunas fotos (aunque este último aspecto no lo conseguí por hacer demasiado calor en el armario, la planta me dio otras muchas cosas que jamás olvidaré).
Por aquella época estaba empezando a descubrir las maravillas de esta nuestra noble planta. Yo, como gran amante de los animales y de la naturaleza en general, deseaba tener una sola planta para poder dedicarle toda mi atención. No me convencía la idea de tener 8 ó 10 plantas diferentes, ya que ni me centraba en una sola, ni le hacía el suficiente caso a todas. De esta manera, y tras pensármelo mucho, planté una semilla de Blueberry con todo mi amor. La plantita fue creciendo a su ritmo, con unas hojas oscuras y preciosas, y cuando contaba más o menos con un mes de edad, tomé la decisión: junté dos tiestos de 25L quitándole el fondo a uno de ellos y poniéndolo encima del otro, teniendo así el tiesto unos 80cm de alto. La plantita pareció encantada con esa nueva tierra, lo que se tradujo en un vigoroso crecimiento, un tallo fuerte, y un aspecto formidable.
Yo me pasaba largas tardes con ella, contándole mis problemas y alegrías, junto con mi perra Joy. Le vigilaba por si salían plagas que nunca aparecieron, posibles carencias que nunca tuvo, y le rociaba agua de noche para refrescarla. Era muy feliz cuidando a mi única plantita, que se llevaba todos mis halagos.
Fue entonces cuando llegaron los inevitables problemas. Entre la altura del tiesto, y la altura que estaba alcanzando la plantita, no me iba a llegar la altura del armario, así que dejándome llevar por la fabulosa capacidad de estas plantas para dejarse guiar, la empecé a doblar. Mi armario medía en aquel entonces unos dos metros de largo, por casi otros dos de ancho, así que empecé a atar cuerdas de un lado al otro del armario a modo de scrog. Guié a la planta para que se mantuviera a la altura de la red, colocando todas sus ramas con cuidado, y vigilando que estuviera todo bien. Lamentablemente, no todo podía salir como estaba planeado, y la pequeña (que no era ya tan pequeña) se dobló por el tallo principal. Recuerdo lo mal que lo pasé ese día, le puse palitos atados con vendas para que no se rompiera del todo, busqué remedios en Internet, en otros cultivadores, y en los grows. La mejor solución que encontré fue coger unas cuantas hojas, aplastarlas para que quedara una masa, y ponerlas en la herida cubriendo alrededor con unos jirones de tela. La dejé así unas dos semanas, vigilando que la parte superior de la planta siguiera verde y sana, y así fue. Cuando pasó ese tiempo, le retiré el vendaje, y la herida se había curado por completo.
Pasaron unos cinco meses hasta que decidí, con mucho dolor, pasarla a floración. Fue una decisión muy difícil, ya que sabía que eso significaba que de una manera u otra, la planta se iba a morir.
La pequeña Blue, que ya había conquistado toda la red de scrog, y que semejaba diez plantas en vez de una sola, empezó a florecer de una forma espectacular. Los cogollos fueron enormes, con muchísimos cálices y pequeñas torres preciosas. En cierta manera creo que me respondió con el mismo amor con el que yo la había tratado. No conseguí que me saliera de color morado (aunque repito que debió ser consecuencia del calor en el que vivió durante toda su vida), pero conseguí mi sueño de dedicarme a una sola planta.
No he vuelto a hacer nada parecido con ninguna otra planta desde entonces, y no sé si lo volveré a hacer, pero lo que tengo claro es que nunca olvidaré esos casi ocho meses que la pequeña Blue me acompañó, todo lo que compartí con ella, todo lo que le di, y la manera tan maravillosa en la que me respondió.
Esta es, sin duda, la mejor experiencia que he tenido con una planta de marihuana de toda mi vida.
Un abrazo a todos!!


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