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“El narcotráfico ha cambiado la forma de vender”
El Dr. Alfredo Miroli explicó las nuevas maneras de comercializar estupefacientes, pero que también encaran el tema desde otro punto de vista: fomentar adicciones, hasta en la industria alimentaria.
En una entrevista con la prensa, realiza en Cemi, el especialista en prevención del consumo de drogas, quien en nuestra ciudad efectuó este viernes dos charlas dirigidas a padres e hijos, manifestó su visión del estado actual de la pelea contra las adicciones, el consumo y la venta de estupefacientes.
Consultado sobre las diferencias que el tema marca hoy, comparada con su anterior visita en la década del ´90, Miroli expresó que “en esa época, la cancha la marcaba el SIDA. A través de la droga llegaba el virus, y uno se moría. Hoy ese paradigma ha cambiado: a partir de las investigaciones médicas, hoy se controla el desarrollo del HIV, al comienzo se tomaban treinta y nueve pastillas diarias, hoy solamente dos. Si tenés obra social, ella te la provee, y si no lo hace el Estado. Ese avance, paradójicamente, hizo que se le perdiera el respeto a la enfermedad, y también al consumo”.
Respecto a la lucha contra el comercio de estupefacientes, el médico analizó: “Los narcotraficantes cambiaron su táctica. Emn primer lugar, ya no producen drogas de cultivo. Hoy cualquiera, con el Google Earth, podría detectar una plantación de marihuana, coca, o lo que sea. Por eso se volcaron a las drogas de diseño, y existe el auge de la efedrina, y la metanfetamina, lo que comenzó en los 90 con el éxtasis, y las fiestas rave, hoy se ha institucionalizado. Además, también cambió el modelo: ahora fomenta las adicciones en otros campos, por ejemplo el de la alimentación: los alimentos pueden ser buenos, pero los conservantes son adictivos, y allí arrancó otro inmenso mercado por explotar.”
“Pero eso no es todo. Hoy el narco comercializa distinto. Así como el quiosquero del barrio, un vecino tuyo, te vende sin remordimientos un atado de cigarrillos que lleva la leyenda: fumar produce cáncer, y cuando ese quiosquero al morir deja a su esposa a cargo del negocio, que te sigue vendiendo los puchos, y después el hijo, etcétera, el narcotráfico eligió ese modelo: hoy la droga te la venden, justamente, los quioscos de droga. Un tipo de tu barrio al que los vecinos le tienen consideración (al final vende un poco, y así para la olla, etc…), y si lo meten preso sigue vendiendo su señora, o los otros miembros de la familia.”
Respecto al rol del periodismo, Miroli aseveró que “es diferente como encara el tema el de los grandes medios llamados nacionales, a como lo hacen los pequeños medios del interior. Nada que ver. En la gran urbe al ítem droga se lo banaliza, y la gran penetración va rindiendo sus frutos, y la gente tiene a no considerar a droga como algo peligroso. En el interior no. El periodismo de pueblo o ciudades pequeñas da una gran mano, y le debemos estar agradecidos.
Respecto de la labor en procura de pelear en todos los frentes, dijo: “Uno saluda a las instituciones como Nazareth, un ejemplo de lo que se debe hacer, y uds. tienen el lujo de que esté acá en Cañada. Tenemos que tener en claro que el drogadicto es un enfermo, pero al quitarle su adicción, debemos tener en cuenta que curamos ese presente, pero debemos hacerlo también con el pasado que lo llevó a eso, y al futuro, porque durante muchos años dañó su cuerpo y habrá secuelas, esa adicción no fue gratis.”
Fuente: Otro Día.com
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