Nuestra querida Papaver somniferum, madre por excelencia del pharmakon, que crece sin mirarla, no se contenta con los campos de Bayer y gusta de pasear por otros terrenos. El Seprona la persigue en una tarea tan inútil como barrer las hojas de un bosque.
Sumando este sencillo método de siembra con unas lindas semillas de adormidera y esparciéndolas como el licor blanco de dios sobre los campos podríamos crear nuevos puestos de trabajo (we love Seprona) además de contribuir a tener pequeñas fuentes que sangren de su herida oxidándose luego en un caramelo digno de entrar en el ano de Zaratustra.
Imaginen el rojo de un campo de amapolas coronado con 4 puntos oscuros, con ojos -punto oscuro sobre punto claro-. Se llena mi boca de agua de imaginar las delicias de sembrar la adormidera, es una alegría mayor que el sueño de una paja. Eyaculamos semillas, qué mejor que buscar hijos que puedan crecer alegres dispuestos a dejarse rajar la cabeza por sus padres para servirlos. Devolvamos sus ojos a las señoras rhoeas. Masturben sus cápsulas sobre la tierra antes de desperdiciarlas en repostería.
Animo a que se unan a esta tarea. El pueblo no quiere Lorazepam ni Fentanilo, quiere Opio.

) además de contribuir a tener pequeñas fuentes que sangren de su herida oxidándose luego en un caramelo digno de entrar en el ano de Zaratustra.
Citar
, no pillo lo de rhoeas, esa especie no es psicoactiva
.
.

