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Una argentina, presa en Uruguay por cultivar 29 plantas de marihuana

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  • Una argentina, presa en Uruguay por cultivar 29 plantas de marihuana

    Alicia Castilla, de 66 años, es una reconocida militante cannábica. Se fue a vivir a Uruguay hace tres meses en busca de tranquilidad. Le allanaron la casa y desde hace 20 días está detenida. Pide que el Consulado argentino la ayude.

    Alicia Castilla, primera militante cannábica de la Argentina, lleva 20 días presa en un penal de la localidad uruguaya de Canelones por poseer 29 plantines y 24 gramos de esa sustancia. La denuncia la hizo un español que, según Castilla, padece un Trastorno Límite de la Personalidad y vivió unos días en su casa. El consulado argentino brilla por su ausencia, pero el caso ya presiona a los legisladores locales en un país donde es legal el consumo pero no el autocultivo. En exclusiva, dijo a Tiempo Argentino: “Viví dos meses de terror con un psicópata en mi casa y ahora estoy rodeada de gente que vende pasta base, aunque en el pabellón me recibieron con aplausos y ahora soy ‘la abuela de las plantas’”.
    Alicia cruzó el charco a los 66 años para buscar tranquilidad, pero su estadía es una pesadilla. Al tiempo de instalarse en su coqueta casa del Fortín de Santa Rosa, una localidad con poco más de 200 habitantes cercana a Atlántida, recibió la visita de Gonzalo, un colega de la revista española Scannabis que la ayudaría a convertir sus dos best sellers cannábicos en contenido para iPad. A los tres días, la situación cambiaría por completo ya que el joven padecería una patología que se caracteriza por la desregulación emocional, el pensamiento extremadamente polarizado y las relaciones interpersonales caóticas. Gonzalo fotografió las plantas, que todavía no habían sexado, y cuando retornó a España, envío las imágenes vía mail a la división antinarcóticos de Uruguay. El 31 de enero, Alicia regaba esas mismas plantas que usa para investigar cuando cinco patrulleros con efectivos armados hasta los dientes irrumpieron en su casa y la detuvieron.
    “Me dieron vuelta la casa. Me llevaron los remedios homeopáticos, guantes de látex, potes de vidrio de la cocina porque decían que tenían olor a marihuana. Me sometieron a unos aprietes tremendos, llegué a tener 14 policías dentro de mi casa y estuve una noche esposada a un banco de una cocina de la comisaría”, relató Castilla a este diario.
    La carátula confeccionada por la jueza de Atlántida, la doctora Mariela Tejera, es “Cultivo de estupefacientes”, una actividad que viola el artículo 30 de la ley local. No obstante, el fin de la feria judicial determinó que la causa la tomara otra letrada, Adriana de Aziz, quien deberá probar que las plantas eran para consumo y no para investigación.
    Alicia hoy permanece presa en el penal al cual ingresó luego de que la televisión local filmara sus plantas. “Cuando entré me recibieron con aplausos” –cuenta– “Soy la abuela de las plantas”. El noticiero del canal 5, la televisión pública de Uruguay, hizo una encuesta para que los televidentes opinen si es justo que esté presa o no y hasta la directora de la cárcel expresó su beneplácito por la “estadía” de la argentina en el recinto. “Me dijo que el comando está sorprendido con mi caso y con mi persona y que quieren aprovechar mi presencia aquí ‘para calmar los nervios’”, añadió.
    Luego de que numerosos abogados le pidieran entre 5000 y 10 mil dólares para liberarla, logró dar con uno que sí tiene escrúpulos. No obstante, su libertad podría demandar entre 30 y 60 días.
    Para matar el tiempo, Alicia improvisó un estudio sociológico de lo que las autoridades orientales llaman ‘lucha contra el narcotráfico’: “Hice una encuesta entre las más de 100 mujeres que están procesadas por vender pasta base y sólo dos me dijeron que cuando salgan van a abandonar la actividad. El resto me dijo que cuando salgan de ahí lo van a hacer mejor y muchas de ellas confesaron que antes eran minoristas pero, que con lo que aprendieron aquí, van a convertirse en mayoristas. Se aprenden los síntomas psíquicos y psiquiátricos y consiguen pastillas para venderlas a otras internas. O se recupera el tejido social con condiciones dignas de trabajo o va a haber cada vez más narcotráfico.”


    Fuente: http://tiempo.elargentino.com/notas/...s-de-marihuana

  • #2
    Alicia y Mauricio

    El artículo 10 de la Constitución uruguaya establece que “las acciones privadas de las personas que de ningún modo atacan el orden público ni perjudican a un tercero están exentas de la autoridad de los magistrados” y que “ningún habitante de la República será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”. Pero los legisladores a veces hacen la vista gorda y les dan permiso a las autoridades para meterse en tu vida, en tu cuerpo o en tu casa. Así terminan construyéndose cárceles para alojar a decenas, cientos o miles de personas que no deberían estar ahí.
    Las leyes que reprimen el uso, producción y comercio de drogas psicotrópicas son un ejemplo de esta perversión. En teoría, fumar un porro o tomar un saque ya no es delito, pero las normas facultan a los jueces a meter a un drogaficionado o a un drogadicto en cana o a encerrarlo en el loquero. Plantar marihuana está prohibido, aunque el cultivador pretenda fumarse él solito los habitantes de todas sus macetas, convidar a alguien por cortesía o porque se lo pide, adornar el jardín o el living o fabricar telas y papel. Vender drogas incluidas en la lista de la Convención de Viena a quien quiere comprarlas está penado por la razón que conoce cualquiera que haya visto un par de películas de gángsters: los narcotraficantes son gente muy mala.
    En las últimas tres semanas cayeron una mujer y un hombre por plantar cáñamo en la intimidad de sus hogares. Capaz que cayeron más. Ojalá que no. Los dos fueron denunciados por vecinos anónimos a los que nadie encañonó para obligarlos a dar una pitada. A los dos los procesó la jueza letrada de Atlántida, Adriana de Aziz. A los dos los llevaron a la cárcel de Canelones.
    Primero fue la psicóloga y escritora argentina Alicia Castilla, de casi 70 años, líder de opinión del movimiento internacional por la liberación del faso. Más de un lector y más de una lectora de la diaria se sorprenderán por saber que la autora de dos best-sellers de la comunidad fumeta como Cultura cannabis y Cultivo cannabis vive en Salinas. Mejor dicho, vivía ahí hasta que la Justicia dictaminó su mudanza forzosa a la capital departamental canaria por tener 15 plantines. Si no la conocías, googleá el nombre. Vale la pena.
    Después fue Mauricio B, de 39 años, artesano y padre de dos hijos chicos. Cuando la Policía llegó a su casa en Pinamar el martes a las 9.00 ya había empezado a armar las pantallas de lámpara que vende a distintos comercios. Ni siquiera intentó ocultar sus plantas: señaló dónde estaban y explicó que las plantaba para fumarlas. La jueza de Atlántida lo procesó el miércoles y lo mandó a la cárcel de Canelones sin verlo siquiera, según informaron a la diaria allegados suyos. Tampoco tuvo asistencia legal.
    Ninguno de sus siete plantines había sexuado, o sea que no se sabía cuáles eran machos o hembras. Tampoco los 15 de Alicia, a los que se pudo ver por el noticiero de Canal 10. Así que los dos están en cana por cultivar cáñamos de los que aún no se sabía si harían el efecto deseado al fumarlos. Las cantidades plantadas por Alicia y Mauricio no dan para alimentar sospechas. Hay cultivadores que suelen plantar 50 y para el tiempo de la cosecha, entre las pestes y los machos, les quedan una decena cuyos cogollos rinden para fumar durante el año. Además, quemar el cáñamo no es su único uso posible. Se puede hacer galletas, pascualinas o infusiones con leche, sin contar que con ese material se hizo el papel con que se imprimieron los primeros dólares.
    Mientras el aroma del porro encendido se vuelve cada vez más habitual, mientras decenas de miles de uruguayos prueban el porro y se dan cuenta de que no es para tanto (y muchos descubren que les da placer y les hace bien, incluso), mientras el gobierno hace piruetas para acomodar presos en cárceles que se incendian sin que nadie se haga responsable, mientras el Estado sigue produciendo bebidas alcohólicas, mientras aumenta la alarma por el consumo de pasta base, mientras sucede todo esto hay vecinos que parten vidas al medio con denuncias anónimas, hay jueces que condenan a personas por acciones que “de ningún modo atacan el orden público ni perjudican a un tercero” y hay legisladores que duermen la siesta.
    Pero como los únicos que se mueven para imponer la solución posible (despenalizar el autocultivo) son ciudadanos organizados en movimientos casi obligados a operar en la clandestinidad, militantes de juventudes partidarias y un diputado conservador, nadie toma esta tragedia en serio. Alicia y Mauricio la quedaron. No son los primeros y si no pasa algo pronto no serán los últimos. Esta cárcel sigue así y estos presos son políticos.




    fuente:
    http://ladiaria.com/articulo/2011/2/alicia-y-mauricio/

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    • #3
      Re: Una argentina, presa en Uruguay por cultivar 29 plantas de marihuana

      Por lo que parece el que dice que le denuncio es Gonzalo Belchi Cruzado.



      Aqui el hilo en seccion argentina del foro.

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