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SENTENCIAS ZAMORA

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  • SENTENCIAS ZAMORA

    Esta es de la única sección de la Audiencia Provincial de Zamora de fecha 23 de noviembre de 1998. Da miedo.

    Los hechos son:

    ?El día 31-Julio-1.997, y como consecuencia de una entrada y registro ordenada por autoridad judicial, se intervino una plantación de "cannabis sativa" consistente en nueve plantas de aproximadamente 1,5 metros de altura, situada en una huerta interior de la casa sita en Calle P. nº ... de la localidad de Fuente Encalada, en la cual el acusado, D. José Angel, vive junto con su madre y un hermano. Las plantas las había sembrado el propio acusado, quien también se encargaba de su cuidado. Además de dichas plantas se intervino en su habitación una cantidad total de 90 gramos de hierba seca, tallos y ramas de la referida especie, todo junto en el interior de una caja de zapatos. Las plantas una vez secas arrojaron un peso de 1.210 gs. Enviadas muestras pa ra su análisis al Ministerio de Sanidad y Consumo dieron resultado positivo, detectándose la presencia del principio activo tetrahidrocannabinol en proporción del 0,8% en las plantas y 1,2% en una muestra referente a hierba seca molida de 6,22 gr. siendo el resto de la droga seca hallada (manojo de tallos y hojas) sin actividad farmacológica.- El acusado es consumidor habitual de marihuana en cuantía indeterminada (varios porros al día)".

    En base a tales hecho, el Juez del Juzgado de lo penal dictó una sentencia absolutoria que fue recurrida por el Ministerio Fiscal. En apelación, la muy dura Sección de Zamora razona:

    ?PRIMERO.- Aceptamos los hechos probados de la sentencia de instancia, si bien hay que añadir que la cantidad de sustancia tóxica ocupada al acusado conllevaría unas 4.800 dosis aproximadamente. No se aceptan los fundamentos de derecho de la sentencia objeto del presente recurso.

    SEGUNDO.- Contra la sentencia de instancia se alza el presente recurso de apelación interpuesto por el Ministerio Fiscal con fundamento en un motivo: infracción por inaplicación o aplicación indebida del artículo 368, inciso segundo del Código Penal, pues estima el Ministerio Fiscal que la cantidad de droga que cultivaba el acusado estaba preordenada al tráfico de drogas.

    Dicho recurso debe prosperar. El Tribunal Supremo en sentencia de 17 de Noviembre de 1.997 ha establecido que el delito definido en el artículo 344 -hoy día el artículo 368 del Código Penal- define un delito de peligro abstracto. Estos delitos son aquellos que incriminan conductas de peligro según la experiencia general y que resultan punibles sin necesidad de concretamente en peligro el bien jurídico protegido. Evitar los peligros concretos y las lesiones es, por lo tanto, sólo el motivo legislativo sin que su existencia sea presupuesto de tipicidad. El cultivo de plantas que producen materias primas para el tráfico de drogas es un acto característicamente peligroso contra la salud pública, no obstante no llegue a producirse el peligro concreto.

    El mismo Alto Tribunal a establecido en sentencias de 11 de Julio, 21 de Noviembre y 15 de Diciembre de 1.986 y 15 de Mayo, 25 de Septiembre de 1.991 que la posesión de la cantidad de 50 gramos de Hachís es signo suficiente para entender que su poseedor no la destina totalmente al propio consumo. Concretamente la sentencia de 23 de Febrero de 1.993 entendió que era destinada al tráfico la posesión de 108 gramos; sentencia de 6 de Mayo de 1.993 entendió que era destinada al tráfico la posesión de 126,3 gramos; sentencia de 2 de Julio de 1.994 entendió que la posesión de 104,15 gramos era destinada al tráfico y la de 11 de febrero de 1.994 estimó que 100 gramos era suficiente para estimar que estaba destinada al tráfico. Es más la doctrina del Tribunal Supremo estima que la posesión de mil gramos de hachís ya es indicativa de que estamos en presencia de la agravante de notoria importancia (SS. de 5 de Diciembre de 1.996; 22 de Enero, 13 de Febrero, 3 y 12 de Abril de 1.997 y la de 20 de Octubre de 1.997). Por tanto, si el acusado cultivaba en un huerto la planta "Cannabis Sativa" arrojando un peso neto la cantidad de plantas recogidas de 1.210 gramos, más otros 6,22 gramos que tenía en el interior de la vivienda, con la pureza de 0,8% y 1,2%, respectivamente, es obvio que ya la simple posesión de la cantidad de sustancia ocupada no sólo supera los límites de lo que estima el Tribunal Supremo como destinada al propio consumo, sino que también estaría incardinada dentro de la agravante de notoria importancia. Por otro lado, si bien la sentencia de instancia recoge como hecho probado que el acusado era consumidor de la sustancia que cultivaba, no debemos olvidar que dicho hecho probado se obtiene únicamente de la declaración del propio acusado, pues no se ha hecho ninguna prueba destinada a corroborar pericialmente o mediante el testimonio de personas extrañas el consumo alegado por el acusado. Además, no podemos olvidar el testimonio de los miembros de la Guardia Civi l, algunos de los cuales en el acto del juicio oral dijeron que tenían rumores de que el acusado se dedicaba al tráfico y tenía noticias de que el acusado andaba con droga, vendiendo y consumiendo.

    TERCERO.- Los hechos probados en la sentencia de instancia a los que haya que unir los que se han dicho en la presente sentencia son constitutivos de un delito contra la salud pública, tipificado y penado en el artículo 368, inciso segundo del Código Penal pues, admitido que el acusado se dedicaba al cultivo de la planta de "cannavis sativa" con el fin de traficar con ella es obvio que se cumplen todos los requisitos exigidos por el tipo penal: realización de acto de cultivo con el propósito de obtener un beneficio de su venta; que las plantas cultivadas -"cannavis sativa"- es una droga tóxica y que dicha sustancia tóxica es de las que no causan grave daño a la salud, concurriendo el dolo específico de que el cultivo de la sustancia es contrario al Código Penal?.

    Lo condenan a un año de prisión y una multa de 600.000 pelas.

    Comentario: Impresionante: equipara marihuana con hachís y dice que el kilo largo habría dado incluso para aplicarle la notoria importancia. Pena que el Fiscal no acusara por ello, que si no le meten los cuatros años y medio de prisión.

    Es más, la Sección se permite el lujo de desconfiar de la palabra del acusado cuando dice que es consumidor habitual de varios porros porque no lo acredita de ninguna manera y sin embargo acepta como auténtica prueba incriminatoria los vagos rumores que había oído la Guardia Civil.

    Da miedo.

    La minoría de personas que tienen problemas con una droga son puestos como ejemplo de lo mala que es, pero se pasa por alto a la mayoría que, consumiéndola, no los tiene. edhelday
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