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SENTENCIAS VALENCIA

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  • SENTENCIAS VALENCIA

    VALENCIA
    Primero una de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Valencia del año 1997.
    HECHOS PROBADOS
    "Que el día 19 de agosto de 1996, Agentes de la Guardia Civil encontraron en un huerto de naranjos propiedad de Eduvigis C. J., sito en la Partida de Cudiola, Polígono 5, Parcela 134, del Término Municipal de Tavernes de Valldigna, tres plantas de grandes dimensiones de lo que en principio les pareció ser marihuana ("cannabis sativa"), plantadas entre los frutales y disimuladas con una tela plástica de un color similar a los frutales.
    Arrancadas las plantas y sometidas a su correspondiente análisis, resultó ser efectivamente "cannabis sativa", sustancia sujeta al control de estupefacientes y psicotrópicos y de circulación prohibida en España, con una concentración de Tetrahidrocannabinol del 0,9%, bien entendido que tiene actividad farmacológica a partir de una concentración superior al 0,5%.
    Dichas plantas arrojaron un peso bruto de 31.862 gramos, que supondrá descontada la humedad de la planta y su parte leñosa unos 3.182 gramos, de parte útil y aprovechable".
    FUNDAMENTOS DE DERECHO
    PRIMERO.- Nuestro Código Penal, en su artículo 368 (RCL 1995\3170 y RCL 1996\777), viene a castigar a todos aquellos que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas. Tipo que de una manera literal y objetiva podría incardinarse en los hechos objeto de enjuiciamiento, pero ello no puede bastarnos, al ser preciso también la concurrencia de un elemento subjetivo, cual sería, tal como razona la Sentencia de nuestro Tribunal Supremo de fecha 17 marzo 1994 (RJ 1994\2334), el destino final de las plantas a su consumo por terceros.
    Elemento subjetivo que la acusación de forma esencial deduce de la cantidad de sustancia aprehendida, y que le lleva incluso a entender que existe la circunstancia cualificadora de la notoria importancia, extremo que ya de partida procedería descartar, desde el momento que el peso inicial de casi 32 kilos, lo fue computando en su integridad las plantas, es decir, se trata de un peso bruto que incluiría tanto las hojas frescas, es decir, con la humedad que les es propia, como sus ramas o parte leñosa, peso que los peritos posteriormente dejan reducido a la cantidad de poco más de tres kilos de sustancia aprovechable, que incluso según declara la autora del informe durante el acto del juicio oral, podría reducirse un 10% más, lo que nos permitiría excluir de plano la notoria importancia, al aludirse como preciso para ello a cantidades superiores a los 5 kilos (Sentencias del Tribunal Supremo de 15 marzo 1991 [RJ 1991\2162] y 17 septiembre 1993 [RJ 1993\6702]).
    No podemos negar que una cantidad de alrededor de tres kilos podría entenderse como excesiva para un consumo personal, mas debemos tener presente que en realidad no se le ha aprehendido esa sustancia de golpe, es decir, empaquetada y en disposición de ser consumida de forma inmediata, sino que lo aprehendido han sido unas plantas de las que en su totalidad podría, tras ser enteramente arrancadas, obtenerse dicha sustancia tras su correspondiente proceso de secado. Circunstancia esta que tampoco nos permitirá atenernos de forma estricta a ese dato de la cantidad, para deducir ese destino final a terceros, sino que obligatoriamente deberemos ponerlo en relación con las circunstancias de su aprehensión, o dicho de otro modo de las circunstancias y particularidades que rodean la plantación.
    Desde este punto de vista, no podemos negar que en ocasiones consumidores proceden a efectuar pequeñas plantaciones de esta sustancia con objeto de nutrir sus propias necesidades, a las que van proveyendo paulatinamente mediante la recogida periódica de sus hojas y flores. Lo que nos hace ya pensar, no en la cantidad que se podría obtener de golpe, sino si el número de plantas y sus circunstancias particulares, hace razonable que ése sea su exclusivo destino. Lo que en el presente caso no resulta incompatible, desde el momento que se trata de tan sólo tres plantas disimuladas entre unos árboles frutales, cuya explotación constituye el destino primordial de la tierra al hablársenos de unos huertos de naranjas. Sin que pueda a ello oponerse que se encontraban disimuladas mediante unos plásticos, que al margen de su finalidad de protección contra la acción del mar, como se desprende, puede perfectamente tener ese fin de ocultación, dado que pese a no constituir delito el consumo de esta sustancia, a nadie se le escapa que pese a ello no deja de ser algo ilegal y mal visto por la sociedad, lo que indudablemente lo ha de llevar a realizarlo, llamémoslo, de forma discreta. A lo que hemos de añadir que el acusado reconoce ser consumidor de esta sustancia, asumiendo plenamente su propiedad, reconociendo ser él quien de forma personal se ocupaba de su cuidado, no habiéndose apreciado circunstancias que pudieran hacer pensar en una recolección de grandes cantidades, como pudiera ser la aprehensión de ramas dispuestas para su secado, ni un acopio de hojas ya dispuestas para su consumo, o en proceso de secado, ni cualquier otro instrumento o circunstancia que nos pudiera hacerlo pensar.
    Por lo que en definitiva, pese a la realidad de esas tres plantas de marihuana, no existiendo indicios suficientes que nos puedan llevar a afirmar con la rotundidad necesaria, que su destino final sería su distribución a terceros, y no el consumo propio de su cultivador, procederá absolverlo de la acusación contra él formulada. Pese a no reconocer que sea esta conducta constitutiva de delito penal, en la medida que este consumo y tenencia aparece sancionado por el artículo 25.1 de la Ley Orgánica 1/1992, de 21 febrero (RCL 1992\421), sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, procederá, firme que sea la presente resolución, librar testimonio de los particulares precisos a la Delegación de Gobierno, con objeto de que inicie el pertinente expediente sancionador contra el acusado.
    Comentario: una gran sentencia. Se habla de tres macro-plantas que arrojaron un peso en bruto de mas de treinta kilos, aplicando el tribunal un porcentaje muy ajustado cuando deja únicamente el 10% del peso en bruto, razonando el mismo que es normal que los consumidores hagan pequeñas plantaciones para auto-abastecerse y que les pongan plásticos a las plantas, bien para protegerlas de las inclemencias meteorológicas, bien para ocultarlas de los ojos del prójimo, reputando que en ese caso se trataba de una plantación destinada al autoconsumo, ordenando, eso sí, librar testimonio a la Delegación de Gobierno para que se le incoara al acusado un expediente corcuera y se le impusiera en su caso la correspondiente sanción.
    La minoría de personas que tienen problemas con una droga son puestos como ejemplo de lo mala que es, pero se pasa por alto a la mayoría que, consumiéndola, no los tiene. edhelday
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  • #2
    ST CORCUERA INTERESANTE SOBRE CACHEOS

    2. Absolución Consumo Compartido

    2000/25289

    AP Valencia , sec. 4ª , S 04-05-2000, núm. 122/2000, rec. 17/2000. Pte: Tomás Tío, José María

    RESUMEN

    La AP de Valencia absuelve a los acusados de delito contra la salud pública ya que los hechos son totalmente atípicos al tratarse de un supuesto de consumo compartido y darse todos los requisitos exigidos por el TS para su concurrencia cuales son que se trata de consumidores habituales, no han transmitido la sustancia intervenida a personas ajenas a su círculo estricto de amistades, el consumo se realizó en el recinto cerrado del vehículo, siendo la cantidad adquirida y hasta ese momento consumida proporcional y ajustada a las posibilidades de consumo de cuatro personas. En estos casos se excluye la antijuricidad, pues qoe, en una relación de ordinaria convivencia, de relación interpersonal prolongada o de amistad compartida queda reducida o casi eliminada la posibilidad de difusión de peligro que la droga supone para un número indeterminado de personas, excluyendo por tanto el elemento tendencial o finalista que a su vez excluye la nota de culpabilidad y reproche social que la transm isión de drogas merece. La distribución en bolsitas no es un indicio suficiente para desvirtuar la versión concordante de acusados y testigos acerca de la inexistencia de venta o acto de favorecimiento de unos sobre otros.

    NORMATIVA APLICADA

    ? LO 10/1995 23-11-95. Código Penal :
    art. 368

    ANTECEDENTES DE HECHO

    PRIMERO.- En sesión que tuvo lugar el día 3 de Mayo de 2000, se celebró ante este Tribunal juicio oral y público, practicándose en el mismo las pruebas; propuestas por las partes que habían sido admitidas.

    SEGUNDO.- El Ministerio Fiscal en sus conclusiones definitivas calificó los hechos objeto del proceso, tal como estimó que habían quedado probados, como constitutivos de un delito contra la salud pública y acusando como criminalmente del mismo en concepto de autores a los acusados, sin la concurrencia de circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal, solicitando que se les condenara a la pena de 3 años de prisión, accesoria de privación del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena y 180.000 ptas. de multa con 18 dio: de arresto sustitutorio y costas. Y que se procediera al comiso y destrucción de las sustancias intervenidas.

    TERCERO.- La defensa de los acusados en sus conclusiones definitivas negó las correlativas del Ministerio Fiscal, solicitando la absolución de sus patrocinados con todos los pronunciamientos favorables inherentes a tal declaración.

    HECHOS PROBADOS

    Sobre las 8 horas del día 29 de Agosto de 1999, agentes de la Guardia Civil adscritos al servicio de la denominada Operación Turia para la prevención del tráfico de estupefacientes, detectaron en el parking de la "Discoteca R.", sita en el Camino M., la presencia en el interior del vehículo R-21 matrícula M-...-JU, de varios individuos que les infundieron sospecha. Acercándose al mismo, detectaron que en su interior se encontraban Jonás, conductor y propietario, Verónica, novia del anterior que ocupaba el asiento del copiloto, Oscar y Jaime ocupando estos el asiento trasero. En el momento fueron detectados, Verónica se introdujo en el sujetador 16 papelinas de una sustancia que resultó ser cocaína y a Oscar le intervinieron una pequeña cantidad de hachís. Las referidas sustancias las habían adquirido en la noche anterior con las 15.000 ptas. que cada uno de ellos había puesto en un fondo común a fin de consumirlas conjuntamente, razón por la cual se encontraban en el vehículo. Jonás y Verónica, únicos individuos que fueron detenidos y aparecen acusado en el presente juicio, fueron sometidos a análisis inmunológico de fluorescencia polarizada y de orina apareciendo en esta restos de cocaína, anfetaminas cannabidoides. Debidamente analizadas las sustancias intervenidas, arrojaron un peso de 2,27 gramos de hachís y 5,95 gramos de cocaína.

    FUNDAMENTOS DE DERECHO

    PRIMERO.- Los hechos declarados probados en esta resolución resultan atípicos frente a la calificación mantenida y elevada a definitiva en el acto del juicio por la digna representante del Ministerio Público, que los considera constitutivos de un delito contra la salud pública en la modalidad agravada de sustancias que causan grave daño a la salud previsto y penado en el art. 368 del Código Penal. Debe significarse que la doctrina consolidada de la Sala Penal de Tribunal Supremo viene declarando la atipicidad del consumo compartido, aún cuando considere de todo punto excepcional su estimación, cuando concurran los requisitos que pudieran concretarse en los siguientes:

    A) Que la cantidad destinada al consumo ha de ser o insignificante o incluso reducida para que el acto mismo de la ingestión no se prolongue en el tiempo, teniendo en cuenta el núm. de los comilitones.

    B) Que los consumidores han de agruparse por ser adictos esto es, que para ninguno de ellos se potencie su adicción o habituación por el impulso u ofrecimiento del resto.

    C) Que los consumidores en conjunto han de ser pocos y determinados, esto es, en ningún caso en una oferta general o indiscriminada a personas que pasen por allí.

    D) El consumo debe realizarse en un lugar cerrado o al menos excluido de la difusión hacia terceras personas, de suerte que se asegure que con esa tenencia y consumo público no se favorezca la participación de terceras personas ajenas al grupo previamente concertado.

    E) Que la acción de compartir ha de ser íntima o esporádica, esto es, sin trascendencia social y del modo reducido exigido para que aquellas actuaciones que se repitan en el tiempo se enmarquen dentro de lo que pudiera denominarse consumo inmediato, incluso realizado en el mismo momento o poco después de la entrega. Esa modalidad de consumo entre adictos descarta la transmisión a terceras personas, exige que en cualquier caso no se produzca contraprestación entre los participes y que el consumo sea en tiempo próximo al momento de la adquisición. Realmente, lo que se deduce de la jurisprudencia de nuestra máxime autoridad judicial no es otra cosa que excluir la antijuricidad, puesto que, en una relación de ordinaria convivencia, de relación interpersonal prolongada o de amistad compartida quede reducido o casi eliminada la posibilidad de difusión de peligro que la droga supone para un núm. indeterminado de personas, excluyendo por tanto el elemento tendencial o finalista que a su vez e xcluye la nota de culpabilidad y reproche social que la transmisión de drogas merece.

    SEGUNDO.- En el contexto de la anterior fundamentación se descubre producida la conducta perseguida en este procedimiento al haber constatado que hubo el previo concierto de voluntades para la disponibilidad económica equivalente entre los cuatro amigos de la infancia o al menos de largo tiempo con la finalidad de adquirir la sustancia que necesitaban para mantenerse avispados durante el fin de semana festivo que programaban. Todos ellos, o al menos los dos acusados a quienes se sometió a la correspondiente analítica, son consumidores habituales di fines de semana de sustancias estupefacientes, mayores de edad y por tanto en condiciones de decidir si esa es la modalidad más adecuada para mantenerse alerta y disfrutar de las ofertas festivas que se les presentaban. En ningún caso se descubre que hubiera transmisión de la sustancia intervenida a personas ajenas a su círculo estricto de amistades, a pesar de que el operativo policial venís prolongándose desde varias horas antes, como tuv ieron ocasión de concretar los agentes de la Guardia Civil que depusieron en el acto del juicio, así como que en ningún caso se produjo el consumo fuera del estricto recinto del vehículo, siendo la cantidad adquirida y hasta ese momento consumida proporcional y ajustada a las posibilidades de consumo de cuatro personas. La cuestión acerca de la distribución en bolsitas y las contradicciones que la digna representante del Ministerio Público descubrió en las declaraciones de los testigos, presentadas en el momento de la instrucción y en el acto del juicio, no constituyen elementos indiciarios de suficiente entidad como para desvirtuar la versión concordante de acusados y testigos acerca de la inexistencia de venta o acto de favorecimiento de unos sobre otros, sin que pueda sustentarse sobre el acto consustancial de ocultación, que se produce por los detenidos al advertir la presencia policial, más que el irrefrenable interés de silenciar su actividad irregular.

    TERCERO.- No existiendo delito es improcedente hablar de culpabilidad y deben declararse de oficio las costas causadas en este procedimiento, sin perjuicio del comiso y autorización para la destrucción de las sustancias estupefacientes intervenidas por estar sometidas al control de estupefacientes y psicotrópicos de circulación prohibida en España.

    Vistos, los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación.

    FALLO

    PRIMERO.- ABSOLVER a Verónica y Jonas del delito CONTRA LA SALUD PUBLICA, del que venían acusados por el Ministerio Público, declarando de oficio las costas causadas en este procedimiento.

    SEGUNDO.- PROCEDASE al comiso y destrucción de las sustancias estupefacientes intervenidas.

    Contra la presente resolución se podrá interponer RECURSO DE CASACION en el término de los cinco días siguientes contados a partir de la última notificación.

    Reclámese del Instructor, debidamente terminada, la pieza de responsabilidades pecuniarias.

    Así, por esta nuestra sentencia, de la que se unirá certificación al rollo, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
    La minoría de personas que tienen problemas con una droga son puestos como ejemplo de lo mala que es, pero se pasa por alto a la mayoría que, consumiéndola, no los tiene. edhelday
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    • #3
      Joer, el día que me pillen quiero un juez como el de la segunda sentencia. Seguro que el/ella se pega unas fiestas de campeonato....
      XD


      PD: que suerte tuvieron Jonas y Verónica (16 papelas = 6 gramos, encima lo pasaban corto)

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