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ST HUESCA

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  • ST HUESCA

    HUESCA
    Ahora una de la Audiencia Provincial de Huesca del año 1995.
    El Juzgado de lo Penal de Huesca absolvió a Carlos C. L. del delito contra la salud pública por el que fue acusado. Contra la anterior resolución el Ministerio Fiscal interpuso recurso de apelación. La Audiencia Provincial desestima el recurso.
    FUNDAMENTOS DE DERECHO
    PRIMERO.- La acusación se basa en el dato objetivo, y muy llamativo por inusual, de la ocupación de 44 plantas verdes de "cannabis sativa", con un peso de 32,130 gramos y 112 plantas verdes de "cannabis", con un peso de 26,5 gramos (en la sentencia se refleja la cantidad de 265 gramos, sin duda por error mecanográfico, vid. folios 28 y 29). De esta, decimos, abundante y espectacular aprehensión de plantas deduce la acusación que estaba destinada al tráfico, a la cesión o transmisión a terceras personas, conducta tipificada y sancionada en el artículo 344 del Código Penal. Sin embargo, como muy bien se razona en la sentencia que se recurre que aceptamos y damos por reproducida íntegramente, sólo existe ese dato suficientemente contrastado, que constituye el único indicio del que puede aflorar la intención del agente, el ánimo tendencial, de que el cultivo, y la posesión de las indicadas plantas, estaba destinado, preordenado, al tráfico. Se ha dicho en numerosas ocasiones que la prueba indirecta o circunstancial, basada en indicios, para que merezca este calificativo y pueda ser considerada como auténtica prueba de cargo, constitucionalmente válida, ha de sustentarse en más de un dato indiciario, que, a su vez, éste convenientemente acreditado.
    SEGUNDO.- La sentencia impugnada, en su fundamento de derecho primero, ha expuesto brillantemente cuáles son esos datos o indicios complementarios que, usualmente, la jurisprudencia ha considerado que son suficientes para completar el círculo probatorio de ese ánimo, por utilizar sus mismas palabras, junto a la cantidad de droga aprehendida, a él nos remitimos en evitación de reiteraciones inútiles. El descubrimiento y ocupación de tan abundante plantación para esta zona geográfica justifica sobradamente no sólo la intervención policial, sino la acusación mantenida con admirable celo por el Ministerio Fiscal, pero entendemos con el Juzgador "a quo" que este caso presenta notables singularidades y que no hay motivos para rechazar la explicación del acusado absuelto. Parece confundirse cantidad de droga con cantidad de planta, en bruto y sin secar, pero lo cierto es que no se puede determinar la cantidad de droga que se podría obtener de las plantas intervenidas, al no conocer determinados factores, vid. informe de la Dirección Provincial de Sanidad y Consumo al folio 41. No se ha probado que la declaración del acusado referente a que sólo utiliza las flores de las plantas hembras, desechando el resto, no se ajuste a la verdad, y tampoco se ha probado que los medios de vida del acusado absuelto no sean los que se dice en la sentencia, porque si se dedicara al ilícito comercio, tendría bienes de fortuna, un patrimonio, alguna propiedad en la que se habrían traducido esos ingresos procedentes del tráfico de drogas, pero nada se ha probado en este sentido. Se presume, por irracional o ilógico, que se deseche una gran parte de la planta, basándose en la afirmación, que se pone en boca de la Perito Farmacéutica, de que se aprovecha todo salvo los tallos leñosos, cuando lo que realmente dijo, según se refleja en el Acta, es que "las flores de la marihuana son macho y hembra y se creía que sólo las hembras tenían principios activos y actualmente ya se sabe que ambas tienen esos principios... que la cantidad que le remitieron le pareció muy importante, que cree que se comercializa todo", corroborando lo que ya se adelantó en el informe de 24 de agosto de 1994 -vid. folio 31- en donde se indicaba que se "desconoce el peso que se podría comercializar y susceptible del consumo de las plantas de "cannabis" intervenidas...", es decir, el informe no es tan concluyente como a primera vista parece y la cantidad de droga que se pueda obtener dependerá de numerosos factores y que, como ya indicábamos anteriormente, no se ha determinado, ni de manera aproximada. Pero es que no se ha encontrado en poder del acusado absuelto ni producto en fase de elaboración o preparado para su comercialización, utensilios o instrumentos aptos para la transformación o manipulación, y, finalmente, no se tiene conocimiento o sospecha de que se haya dedicado a traficar o comerciar con este tipo de sustancias, por todo lo cual procede la desestimación del recurso y la confirmación de la sentencia.
    Solo dos palabras: im prezionante
    La minoría de personas que tienen problemas con una droga son puestos como ejemplo de lo mala que es, pero se pasa por alto a la mayoría que, consumiéndola, no los tiene. edhelday
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  • #2
    2. ATIPICIDAD DE PEQUEÑAS DONACIONES

    Comentario: le pillan con 37 pastillas de éxtasis y con sesenta y pico gramos de hachís, y el amigo además declara que la media pastilla de éxtasis que le pillaron se la acababa de dar el acusado. Le absuelven porque consideran que únicamente hay tenencia y porque consideran que en la actualidad es atípica la donación de pequeñas cantidades de droga entre consumidores de la misma. Muy interesante.

    2000/26835

    AP Huesca , S 11-07-2000, núm. 115/2000, rec. 12/2000. Pte: Gutiérrez Celma, Gonzalo

    RESUMEN

    La Audiencia Provincial de Huesca, tras juicio oral y publico, absuelve al acusado del delito de tráfico de drogas que se le imputaba. Para la Sala, aunque sea cierto que el amigo del acusado señalara que este le había invitado a media pastilla lo cierto es que el Tribunal Supremo tiene declarado que es atípica la donación de pequeñas cantidades de droga entre adictos y consumidores amigos para su consumo inmediato y pese a las vehementes sospechas existentes por el núm. de pastillas ocupadas, no se llega a un estado de certeza penal por lo que, en aplicación del principio de in dubio pro reo, necesariamente debemos proceder a la libre absolución del acusado. El CP 1995 no castiga la tenencia de sustancias para el propio consumo aunque se tengan en cantidad superior a la precisa para el inmediato consumo o aunque se tengan en cantidad superior a la necesaria para el consumo durante unos pocos días.

    NORMATIVA APLICADA

    ? LO 10/1995 23-11-95. Código Penal :
    art. 368

    ANTECEDENTES DE HECHO

    PRIMERO.- Apreciadas en conciencia y según las reglas del criterio racional las pruebas practicadas, las manifestaciones del acusado y las razones de las partes y sus defensores; y habida cuenta del siempre superior interés de tutela al inocente sobre el de la condena del reo, Aparece Probado y así se declara que:

    El acusado Mario, mayor de edad y sin antecedentes penales, mejor circunstanciado en el encabezamiento de esta resolución, el día veintiocho de noviembre de mil novecientos noventa y nueve, que era domingo, sobre las ocho horas y diez minutos de la mañana se encontraba, en una explanada sita en las inmediaciones de la "Discoteca C.", de Almudevar (Huesca), en el interior de su vehículo Wolswagen Golf matrícula Z-...,-AK y cuando los agentes de la guardia civil le solicitaron que se identificara al mismo tiempo que abrieron la puerta del conductor, arrojó el acusado al suelo un envoltorio que contenía treinta y siete comprimidos de la sustancia metilendioximetanfetamina (M.D.M.A.), treinta de los cuales tenían una riqueza media del veintinueve por ciento mientras que los siete restantes tenían una riqueza del diecinueve con nueve por ciento. Posteriormente se practicó un registro del vehículo y en el hueco del altavoz de la puerta del conductor fueron hallados ocho comprimidos de la mi sma sustancia con una riqueza media del veintiocho con dos por ciento, en el salpicadero medio comprimido de esa sustancia con riqueza del treinta con cuatro por ciento y en el hueco del altavoz de la puerta delantera derecha cuatro con sesenta y ocho gramos de hachís con riqueza del seis con tres por ciento, sustancias que el acusado poseía para su propio consumo ignorándose si, además, las tenía para difundirlas entre las personas que se lo solicitaran. Las referidas sustancias han sido valoradas en ciento seis mil quinientas siete ptas.

    SEGUNDO.- El Ministerio Fiscal, en sus conclusiones definitivas, tras relatar a su modo los hechos enjuiciados, defendió que éstos eran constitutivos de un delito contra la salud pública, con sustancias de las que causan grave daño a la salud, del art. 368 y 374 del Código Penal, del que era responsable en concepto de autor el acusado, sin circunstancias atenuantes, solicitando una pena de prisión de cuatro años, accesorias, multa de 213. 114 ptas. comiso del vehículo y de las sustancias y costas legales.

    TERCERO.- La defensa del acusado, en su calificación definitiva, sostuvo que los hechos, en cuanto se refieren a la actuación del acusado, no eran constitutivos de infracción penal alguna, solicitando su libre absolución.

    FUNDAMENTOS DE DERECHO

    PRIMERO.- Los hechos declarados probados en el primer Antecedente de hecho de esta resolución no son constitutivos del delito contra la salud pública previsto, definido y penado en el art. 368 del Código Penal. En el expresado precepto, como tenemos reiteradamente señalado, el legislador sanciona penalmente a quienes ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, agravándose la sanción penal cuando tales sustancias o productos, como en este caso ocurre, sean de los que causan grave daño a la salud de las personas.

    Al acusado no se le venía imputando acto de tráfico alguno sino que la acusación giraba en torno a la tenencia de las sustancias, afirmando que tal tenencia estaba destinada al tráfico. Obvio es que al acusado se le ocuparon las sustancias indicadas por la acusación en los términos que han quedado concretados en el relato de hechos declarados probados, pero el acusado sostiene que las mismas eran para su propio consumo y, aunque tenemos la vehemente sospecha, por el número de pastillas aprehendidas, de que las mismas pudieran estar destinadas al tráfico, sin embargo, tras recibir inmediatamente las explicaciones del acusado y percatarnos de su personalidad, no hemos alcanzado sobre el particular el grado de certeza moral que toda condena penal requiere. En este sentido, nos llama poderosamente la atención que, pese a realizarse la detención pasadas las ocho de la mañana, no se encontró en poder del acusado dinero alguno cuando, dada la hora de la intervención, si la tenencia estaba realmente preordenada al tráfico parece que tendría que haberse encontrado en poder del acusado el metálico obtenido durante la noche de ilícita actividad.

    SEGUNDO.- Por otro lado, aparte de que esto no se recogió entre los hechos que se imputaban en la calificación definitiva, es cierto que el amigo del acusado que estaba con él dentro del coche cuando se realizó la intervención policial señaló que su amigo, el acusado, le había invitado a media pastilla, tal y como otras muchas veces hacen entre los amigos, invitándose entre sí. Aunque pudiera decirse que tal proceder favorece y facilita el consumo ilegal de estas sustancias, lo cierto es que el Tribunal Supremo tiene declarado en su sentencia de 3 de febrero de 1999, siguiendo a la de 28 de marzo de 1995, que considera atípica la donación de pequeñas cantidades de droga entre adictos y consumidores amigos para su consumo inmediato pues, según señala el Tribunal Supremo, en estos casos se trata de una modalidad de autoconsumo no punible, aún a pesar de que fuere uno de los consumidores el donante de la droga. Por ello, el que el acusado invitara a su amigo, en la intimidad del interior del vehículo, a media pastilla, para su consumo inmediato, no puede servir para considerar sin más que las sustancias aprehendidas estaban destinadas al tráfico, a su difusión entre las personas que lo pudieran solicitar, particular sobre el que, como ya ha quedado dicho, pese a las vehementes sospechas existentes por el núm. de pastillas ocupadas, no hemos llegado a un estado de certeza moral por lo que, en aplicación del principio de in dubio pro reo, necesariamente debemos proceder a la libre absolución del acusado, con todos los pronunciamientos favorables.

    No debe olvidarse que el Código Penal, con acierto o sin él, no castiga la tenencia de sustancias para el propio consumo aunque se tengan en cantidad superior a la precisa para el inmediato consumo o aunque se tengan en cantidad superior a la necesaria para el consumo durante unos pocos días sino que castiga, entre otras cosas, la tenencia destinada al tráfico finalidad que, en ocasiones, puede inferirse de la importancia de las sustancias ocupadas pero que no debe establecerse automáticamente sino que, sin generalizaciones, debe estarse a las circunstancias concretas de cada caso y al convencimiento o duda que, caso por caso, alcance el Tribunal pues de lo contrario estaríamos tipificando un nuevo delito: la tenencia para el propio consumo en cantidad superior a la precisa para su inmediato gasto, figura que podría discutirse si debería o no estar penada pero que es atípica en la actualidad.

    Vistos, además de los citados, los arts. 142, 239 al 241, 741, 742, 779 a 798 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal; los demás de general y pertinente aplicación; y por todo lo que antecede.

    FALLO

    Que debemos absolver y absolvemos libremente al acusado Mario del delito que se le venía imputando, declarando de oficio el pago de las costas y dejando sin efecto cuantas medidas personales y reales se adoptaron en esta causa y sus piezas contra su persona y bienes debiendo, no obstante, procederse a la destrucción de la droga ocupada, si todavía no se ha llevado a cabo.

    Así por esta nuestra Sentencia, de la que quedará un testimonio unido al rollo de su razón, definitivamente juzgando en esta instancia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
    La minoría de personas que tienen problemas con una droga son puestos como ejemplo de lo mala que es, pero se pasa por alto a la mayoría que, consumiéndola, no los tiene. edhelday
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