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SENTENCIAS ASTURIAS

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  • SENTENCIAS ASTURIAS

    La Sentencia en cuestión es de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias de fecha 1 de junio de 1998.

    Los hechos son:

    ?Sobre las 17 horas del día 4 de junio de 1.997, el acusado Jesús fue sorprendido por la Guardia Civil cuando se dedicaba a arrancar la maleza de la plantación que él mismo había cultivado, consistente en 48 plantas de Cannabis Sativa, las cuales estaban ocultas entre matorrales a modo de cierre en una huerta de la localidad de las Campas de Grandas de Salime; las citadas plantas se encontraban perfectamente alineadas en filas paralelas, tenían una altura aproximada de 150 centímetros, una extensión de 9,10 metros de largo, por unos 4,10 metros de ancho, un peso total de 32,300 kgs., una riqueza del 1,6% y un valor aproximado de venta en el mercado de unas 150.000 pesetas, calculando el precio del gramo 500 pesetas. De la citada plantación, que el acusado destinaba a la obtención de marihuana, se incautaron treinta plantas que fueron destruidas?.

    Un primer comentario: no se sabe si esta sentencia se dictó en apelación o qué, porque en la reseña no se hace ninguna referencia a la misma. Parece desprenderse de la sentencia que le incautaron a Jesús sólo 30 de las 48 plantas que estaba cultivando, y que esas 30 plantas pesaron un total de 32 kilos largos. Las 18 plantas restantes digo yo que no aparecieron pero que había en la tierra restos suficientes para poder identificar su antigua ubicación. Curiosa forma de narrar hechos probados en los que se mezcla un poco todo, como se hace luego en el resto de la fundamentación jurídica según se podrá apreciar.

    Sigo con parte de la fundamentación jurídica de la sentencia con referencia en primer lugar a una sentencia realmente curiosa del tribunal supremo que maneja determinadas palabras técnicas sin acabar de conocer su significado:

    ?Respecto de la marihuana en concreto, la Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de febrero de 1996 aclara que: "es una sustancia semejante al hachís, con un origen vegetal análogo, la "cannabis sativa" generalmente en su variedad indica, aunque posee una concentración menor en principios activos, lo que no obsta para que ocupe el mismo lugar que el hachís en las diversas clasificaciones sanitarias, jurídicas o de prevención. La marihuana, como dice la Sentencia de 24 de septiembre de 1993, pasa a tener notoria importancia, a los efectos de la agravación específica, cuando el peso excede de cinco kilogramos. Siempre cabe hacer una comparación con el hachís dada la similitud de origen de ambos alucinógenos, los dos catalogados como no gravemente perjudiciales para la salud. Los derivados del cáñamo índico, a diferencia de lo que acontece con la heroína o con la cocaína, son productos vegetales que se obtienen de la planta sin proceso químico alguno. El tetrahidrocannabinol (THC) es la sustancia activa de la droga, esto es el cannabinol, con una concentración viable de más a menos, en el aceite de hachís, hachís, grifa y, finalmente, marihuana, en cualquier caso incluida en las Listas de los Convenios Internacionales como sustancias alucinógenas no gravemente perjudiciales a la salud. Acontece sin embargo que el peso obtenido, después de restar el 40% ya indicado, quedó en poco más de cinco kilos de peso, dato en modo alguno suficiente para llegar a la notoriedad, ya que al Tribunal de casación le surgen dudas fundadas en orden a la exacta cuantificación de la marihuana intervenida. No se trata de saber de la concentración de principios activos. Se trata del peso real del alucinógeno, habida cuenta los componentes que con él estuvieron inicialmente mezclados. No es suficiente la argumentación utilizada por la instancia pues en cualquier caso no puede olvidarse el estado natural de las hojas intervenidas que necesariamente precisarán de un secado obligatorio si se quieren poner en situación real de uso como tal droga, dentro de lo que la marihuana es en su conjunto, hojas y sumidades floridas, con o sin tallos y semillas". En el mismo sentido, vid. Sentencia de 23 de julio de 1997.

    (Ahora sigue la Sentencia de Asturies...) De las citadas resoluciones se deduce que es razonable, en el caso enjuiciado, restar del peso total (32.300 gramos) de las plantas intervenidas un 40%, formado por tallos, ramas, hojas y residuos de tierra, lo que deja el peso neto de las plantas en 19.380 gramos que, con una pureza del 1,6 %, reduce a 310,08 gramos el peso del principio activo (THC) a tener en cuenta, para valoración y castigo.

    SEGUNDO.- De dicho delito es responsable criminalmente en concepto de autor el acusado, según su propia confesión.

    Efectivamente, el Tribunal Supremo ha objetivado en múltiples ocasiones la tipificación de los actos de cultivo (Sentencias de 24 de enero, 12 de marzo, 17 de octubre y 24 de diciembre de 1984, 28 de enero, 18 abril, 25 de mayo y 28 de diciembre de 1987, 26 de diciembre de 1988 y 17 de noviembre de 1997), y es lo cierto que aunque resulte acreditada de forma indubitada la antigua adicción del acusado a los derivados del cannábicos (folios 15 y 16) ello dará lugar a la apreciación de la correspondiente atenuante, pero no cabe presumir que su destino era sólo el autoconsumo, dada la cantidad de plantas intervenidas, que obliga a considerar que, al menos parcialmente, también su destino potencial era el consumo ilegal pues, aunque no se haya acreditado que el acusado realizara actos de tráfico, el mero hecho del cultivo de abundantes plantas de cannabis no cabe duda de que favorece y facilita el consumo ilegal, poniendo en peligro el bien jurídico protegido, que es la salud pública. El número y peso de las plantas incautadas es tan importante que, aunque no se procedió ni a su exacto pesaje ni a su análisis -como puso de relieve la defensa- (lo que resulta inocuo a efectos del artículo 338 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, dada la admisión de hechos por parte del acusado: vid. Sentencias del Tribunal Supremo de 29-5-95, A.P. núm. 542/95 y 3-5-96, A.P. núm. 498/96), no cabe duda de que su cultivo ya puso en peligro -como se dijo- la salud pública, pues estaban al alcance de cualquiera y, obviamente, no se iba a denunciar su sustracción.

    TERCERO.- En la realización del expresado delito es de apreciar la concurrencia de la circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal atenuante de grave adicción a las drogas (artículo 21-1º del Código Penal) como muy cualificada (artículo 66-4º del Código Penal), según se desprende del informe médico forense (folios 15 y 16), lo que conduce a imponer las penas procedentes en su cuantía mínima -esto es, rebajadas en dos grados-, pues el aislamiento del lugar de cultivo lleva a entender que el riesgo para la salud pública no era muy elevado?.

    Le meten tres meses de prisión a sustituir por multa y otra multa de cuarenta mil pelas por estimación de la atenuante de grave adicción a las drogas (a los porros, inaudito) como muy cualificada (se ve que el acusado era un fumeta de muy largo recorrido y la Sección quiso enrollarse con la pena).

    Comentario: La Sentencia del Tribunal Supremo a que hace referencia la de Asturies no está mal del todo porque desestima la notoria importancia (la de antes) a pesar de que la droga intervenida superaba los cinco kilos una vez descontado el 40% relativo a partes inservibles de la planta.

    La Sentencia de Asturies tampoco está del todo mal, aunque es ciertamente contradictoria en sí misma y llega a la convicción condenatoria un poco por la cara. Su sistema es el siguiente: primero descuenta del peso en bruto el 40% y luego aplica al 60% restante el porcentaje del 1,6% referente al grado de thc, quedándole en consecuencia una cantidad de thc de unos 310 gramos. Eso le sirve en un principio para desestimar la notoria importancia.

    Pero eso también le debiera haber servido para absolver a un fumeta de largo recorrido al que estima una atenuante muy cualificada. Sin embargo, prescindiendo ya del dato de los gramos, considera que el número de plantas era muy elevado y que por tanto iba a destinar parte de la marihuana a terceros. Y punto. Condena mínima y a correr.
    La minoría de personas que tienen problemas con una droga son puestos como ejemplo de lo mala que es, pero se pasa por alto a la mayoría que, consumiéndola, no los tiene. edhelday
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