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Drogas en Vietnam (La guerra psicodelica)

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  • Drogas en Vietnam (La guerra psicodelica)

    A comienzos y a mediados de los años sesenta, cuando era un estudiante en una gran universidad de la Costa Este, ni sabía lo que era un porro. Nuestro campus sólo tenía un puñado de hippies y solían guardarse la marihuana para ellos. Al igual que la gran mayoría de estudiantes, lo único que solía alterar mi consciencia era la cerveza.

    Yo había leído sobre el consumo de drogas entre los soldados de Vietnam y sentía curiosidad al respecto. Durante mi primer mes en el país, sin embargo, tenía miedo de sacar a colación el tema. Después de todo, el consumo de droga era completamente ilegal. Si te cogían con marihuana, opio o cualquier tipo de droga encima, tenías asegurado el consejo de guerra. Esto solía ocasionar una degradación, una fuerte condena y un tiempo en la cárcel de Long Binh. Después de salir de la LBJ, aún había que cumplir el resto del servicio en Vietnam. (LBJ eran las siglas de Long Binh Jail, la cárcel antes citada, pero, curiosamente, también las de Lydon Baines Johnson, presidente de los EEUU)

    Licencia deshonrosa
    Todavía peor, la condena por posesión de drogas podía suponer que le echasen a uno del servicio con una licencia deshonrosa. Ello significaba que uno ya no tenía derecho a ningún subsidio estatal para soldados o veteranos. Además, la mayoría de las oficinas de empleo rechazaban con espanto la idea de contratar personas con semejante historial. Sólo en 1969 y 1970, unos 16.000 soldados de infantería fueron licenciados deshonrosamente por posesión de drogas.

    En los primeros años de guerra, desde 1965 a 1967, el consumo de drogas entre la tropa no estaba extendido y ciertamente no fue un gran problema. Para los que consumían drogas mientras estaban en Vietnam, la favorita era la marihuana, aunque el opio, los barbitúricos y las anfetaminas también estaba muy al alcance de la mano.

    Funcionarios implicados
    A finales de los años sesenta y principios de los setenta, sin embargo, el consumo de drogas en algunas unidades en Vietnam alcanzó proporciones casi epidémicas. Y allí la favorita no era ya la droga blanda, la marihuana, si no la poderosa heroína. Un informe elaborado por el Pentagono en 1973 estimaba que el 35% de todos los hombres alistados en el Ejército que sirvieron en Vietnam habían probado la heroína y que el 20% se hicieron adictos en algún momento de su servicio.

    ¿Por qué estaba tan extendido el consumo de drogas en algunas unidades en Vietnam? Los jóvenes soldados no eran diferentes de sus homónimos civiles: a finales de los sesenta y principios de los setenta, el consumo de marihuana estaba muy extendido entre los estadounidenses que cursaban estudios secundarios y superiores. En segundo lugar, el sudeste asiático era (y sigue siendo) uno de los mayores centros de drogas ilegales del mundo. La marihuana y el opio cultivados en el Triangulo de Oro (donde confluyen Laos, Tailandia y Birmania) eran fácilmente obtenibles a través de Vietnam y a precios muy bajos. Incluso había rumores de que la Fuerza Aérea y la Armada sudvietnamitas, en conjunción con importantes funcionarios de los gobiernos de Ky y Thies, llevaban a cabo las operaciones de contrabando de opio. Finalmente, la frustración de participar en una pequeña guerra sucia y prolongada que aparentemente no afectaba para nada a la vida nacional infundió en muchos soldados norteamericanos un fuerte deseo de escapar de la realidad de Vietnam mediante las drogas.

    Miedo a los agentes encubiertos
    En mi caso simplemente sentía curiosidad por este asunto. Un mes después de llegar a mi unidad de retaguardia en el II Cuerpo, a comienzos de 1968, fumé un porro por primera vez. Descubrí que todos los tipos con los que estaba eran unos drogatas nocturnos. Pero me lo habían ocultado porque se desconfiaba universalmente de los recién llegados. Los militares eran famosos por introducir agentes encubiertos en unidades como la mía para espiar el consumo de drogas. Mis compañeros esperaron un mes antes de invitarme a ir con ellos al pueblo vecino a comprar algo de chocolate.

    Aquella noche me uní a ellos y probé por primera vez el suave olor de la marihuana. Como quería participar, les dije que yo fumaba con regularidad en casa. La verdad es que ni siquiera había fumado cigarrillos de tabaco y no tenía la menor idea de cómo se inhalaban.

    Me fumé un porro de potente marihuana vietnamita entero aquella noche. No obstante, sólo paseaba el humo por mi garganta, sin inhalarlo hasta los pulmones. No conseguí colocarme.

    Fumador regular de porros
    Pero aquello no me impidió volver a intentarlo la noche siguiente. Esta vez conseguí tragarme el humo y retenerlo en mis pulmones durante un rato antes de exhalarlo. Cogí un morado inmenso. Era una sensación deliciosa: todos mis sentidos estaban intensificados. Los colores nocturnos eran de una nitidez especialmente fuerte. Los chistes parecían histéricamente divertidos. La música que alguien tocaba a la guitarra sonaba más penetrante y rítmica que todo lo que había oído jamás. Sentía muchísima sed y alguien me pasó una lata de soda fría. Sentí su cosquilleo como si fuera una cascada dulce y helada mientras pasaba por mi garganta.

    Durante el resto de mi servicio me convertí en uno más de los drogatas nocturnos. Cambiábamos nuestros puntos de reunión de vez en cuando. Finalmente, terminábamos en unas secciones de los barracones con cortinas de bambú, dónde fumábamos, nos relajábamos, bromeábamos, escuchábamos rock en nuestros equipos estereofónicos comprados en el PX y comíamos chocolatinas traídas desde casa. A veces pasábamos por la cantina de tropa y tomábamos una cerveza fría y oíamos música en el tocadiscos tragaperras o de algún grupo filipino en vivo. A veces nos estábamos y contemplábamos la noche vietnamita. Otras veíamos con temor reverencial como algún Dragón Mágico lanzaba un río continuo de trazadoras rojas contra una colina distante.

    Parecían cigarrillos de verdad
    Comprábamos nuestros porros en el pueblo o a jóvenes vietnamitas que trabajaban en nuestra base. El precio normal era de un dólar por diez gruesos cigarrillos ya liados. Por diez dólares se podía comprar una lata de café llena de marihuana suelta, suficiente para abastecer a nuestra gente durante semanas. La marihuana también se vendía empaquetada en lo que parecían cigarrillos de tabaco, dentro de paquetes o cartones de marcas norteamericanas como Winston o Marlboro. Pero el precio de estos falsos cigarrillos era demasiado elevado (no recuerdo cuanto costaban pero rondarían al menos diez o quince dólares por cartón) Así que nos conformábamos con la marihuana "a granel", que fumábamos en pipas de mazorcas o liada en porros. A veces, cuando íbamos al pueblo pagábamos unos dólares de más y la "mama san" de la casa dónde vendían los porros los pintaba con opio.

    Al principio decidí no colocarme durante las horas de trabajo o cuando tenía guardia. Pero algunos de mis compañeros parecían fumar todo el día y toda la noche. Finalmente mi rutina era la siguiente: terminaba mi trabajo de papeleo a las 19.00, tomaba una ducha, comía y me fumaba un canuto. Posteriormente conforme me iba quedando menos tiempo de servicio, empecé a fumar cada vez más durante el día. E incluso fumé algunas noches de guardia. Pero lo dejé. Tenía demasiado miedo cuando me sentaba sólo en el perímetro con el morado. Empezaba a oír y ver cosas. Recuerdo que una noche vi lo que con toda seguridad reconocí como un zapador del VC a unos 50 m. delante de mí. Lo contemplé largamente mientras cargaba mi M14. Después de un minuto, vi que el zapador del VC era en realidad un árbol que se movía con el viento.

    LSD antes de embarcar
    Nuestro grupo de porreros, de unos 20 a 25 entre los 200 hombres de nuestra Compañía, era un circulo muy cerrado. Desconfiábamos de los extraños, sobre todo de los nuevos que querían unirse al grupo. Una vez, fue asignado a nuestra Compañía un tipo con el pelo más largo que jamás hayamos visto en el Ejército. Pronto averiguó quienes eran los fumadores y pidió unirse al grupo. Lo tratábamos como si tuviese la peste. Pensábamos que cualquiera con el pelo por encima de las orejas tenía que ser un poli encubierto intentando parecer un hippie. Después cuando lo aceptamos en el grupo, nos contó que había decidido tomar LSD la noche antes de embarcar para Vietnam y no se descolocó hasta que estuvo en el avión, volando sobre el Pacifico.

    En nuestra unidad las drogas resultaban ser una fuerza unificadora entre negros y blancos. Las razas no solían mezclarse. Los negros tenían sus propias mesas en el comedor y en la cantina de tropa, además de sus propios bares y burdeles en el pueblo. Pero cuando tocaba fumar las barreras raciales solían desaparecer. Casi todas las noches había grupos de negros y blancos colocándose juntos. De algún modo aquel acto ilegal nos unía.

    El teniente quería participar
    Sólo un sargento profesional y un suboficial fumaban con nosotros. El sargento M que llevaba allí diez años, solía visitar nuestros grupos nocturnos de música y porros. No teníamos miedo de fumar con él. Incluso nos daba algún "toque" por adelantado cuando se avecinaba la inspección de turno, la búsqueda imprevista y en plena noche, de porros y otros artículos ilegales. Por supuesto, rara vez escondíamos los porros en nuestras taquillas; normalmente los teníamos en escondites especiales fuera de los barracones. Pero algunas veces alguien guardaba una pequeña cantidad al lado de su litera, por lo que apreciábamos de verdad los "toques" del sargento M.

    El oficial, el teniente B, llegó hasta nosotros una noche y preguntó si podía unirse al grupo. Nos quedamos boquiabiertos al principio, pensando lo peor: que iba a estropearnos el asunto. Pero aquel joven y bisoño teniente sólo quería formar parte de los muchachos. Supongo que nunca se aprendió la lección de la academia de instrucción de oficiales: no confraternizar con la tropa. Pero si la aprendió con rapidez de nosotros. Éramos mucho más que un simple grupo de fumadores y se lo hicimos saber. El teniente novato nunca volvió.

    Dejé Vietnam antes de que la heroína se convirtiese en un gran problema en muchas unidades. Durante mi estancia allí no conocí a nadie que la consumiese. Mi grupo fumaba marihuana. Uno o dos tipos iban de vez en cuando al pueblo y fumaban opio. Algunos compraban barbitúricos en la trastienda de una farmacia vietnamita. Probé aquellos depresores una vez y todo lo que me pasó fue que me quedé dormido rápidamente.

    Así que mis experiencias con drogas en Vietnam fueron básicamente positivas. Cuando volví a los Estados Unidos, a comienzos de 1969, me convertí en un consumidor regular de marihuana. Fumé casi diariamente durante los seis años siguientes.

    Pero dejé de fumar a mediados de los setenta y casi todos mis amigos dejaron de consumir drogas también. Hoy en día las drogas son sólo un recuerdo. No obstante, cuando miro a atrás, debo decir que las drogas me ayudaron a pasar por momentos duros. Las drogas no fueron las que me hicieron sobrevivir un año en Vietnam, pero ayudaron.

    http://es.geocities.com/namspeak/frames.html
    Es una pena que tras tu fantástica etapa de tío durete, por las calles de las más corrosivas ciudades, acabes de basurero mental en un foro de internet, como un perro tonto y apaleado (Symposium)

  • #2
    Re: Drogas en Vietnam (La guerra psicodelica)

    Muy bueno el relato.

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    • #3
      Re: Drogas en Vietnam (La guerra psicodelica)

      muy weno si señor y el blog tambien.... mmmm vietnam ke rekuerdos kon los txarlyss juas juas
      ---Una tribu que no sueña desaparece---

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      • #4
        Re: Drogas en Vietnam (La guerra psicodelica)

        Muy bueno el relato! Me trae recuerdos de la pelicula "La escalera de Jacob", basada en hechos reales donde el ejercito Norteamericano utilizó con sus propios soldados el agente psicótico BZ. Este gas relacionado con la escopolamina (estramonio) demostraba buenos resultados incrementando la agresividad, deshumanizando a los sujetos, sin embargo muchos soldados comieron alimentos rociados con BZ y tras periodos de delirio de mas de 96 horas muchos acabaron suicidandose. Una peli de terror vamos...
        Un saludo

        Aqui un poco de info...
        http://es.wikipedia.org/wiki/Arma_qu%C3%ADmica

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        • #5
          Re: Drogas en Vietnam (La guerra psicodelica)

          Os voy a recomendar un libro extraordinario sobre Vietnam es la visión de un reportero de guerra Michel Herr el libro se titula "Despachos de guerra", Herr es coautor del guion de Apocalipsis Now, en concreto los textos de la voz en off a parte de ser el narrador en la versión inglesa. Es una novela en el mas puro estilo de la narrativa americana de los 60, lo vuelvo a repetir es un libro cojonudo, me lo compre en 1981 y forma parte de mis libros basicos. Recuerdo que lo presento Ramon Trecet en un programa de Radio 3, leyo un par de fragmentos y me dejo alucinado. Os pongo el enlace.

          http://www.anagrama-ed.es/titulo/CR_47
          Editado por última vez por zulu; https://www.cannabiscafe.net/foros/member/86-zulu en 02/03/2007, 14:23 .
          Es una pena que tras tu fantástica etapa de tío durete, por las calles de las más corrosivas ciudades, acabes de basurero mental en un foro de internet, como un perro tonto y apaleado (Symposium)

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          • #6
            Re: Drogas en Vietnam (La guerra psicodelica)

            joé Zulu, una delicia leer el relato. Me apunto la bibliografía nen

            psdt: También me venía a la cabeza la perturbadora peli de La escalera de Jacob!
            "Pero ¿qué esperamos de unos y otros en una puta sociedad de consumo y espectáculo como es la nuestra?" Freaky

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            • #7
              Re: Drogas en Vietnam (La guerra psicodelica)

              Un tema que siempre me intereso mucho, no es cualquier cosa, hay que poder sobrellevar estar en medio de una guerra sin ser mas que un niño, tampoco algo de lo que estar orgulloso, matar a alguien simplemente por problemas entre los hijos de puta que gobiernan y lo venden como "ayuda a tu patria", no existe lado bueno en una guerra, es un asco, no me considero pacifista, pero no veo necesidad de una guerra, es una idiotes, simplemente un campo en el que miles de personas muere, y gana el pais que queda sin plata ni ejercito, QUE ES GENTE, no son muñequitos, peor bueno en mentes frios como departamentos de guerra y los tan respetados presidentes las personas no son mas que muñequitos, simplemente peones que servimos nada mas a la hora de votarlos, ahi somos personas con derechos y toda la boludes, despues se cagan de risa de todos nosotros mintiendonos una y otra vez y sacando nuestra plata, mientras disfrutan comprandose propiedades, y agrandando su capital.
              Fuera de eso,una gran historia que vale la pena recordarla como lo que fue, un paso en la vida del actual hombre, pero de aquel niño el cual basicamente no sabia lo que estaba haciendo, y gran parte de eso los llevaba a consumir esa mierda llamada "heroina", esa parte de ellos sabian que no debian estar ahi, que debian estar haciendo algo con su vida, no estar buscando una bala enemiga, ni estar matando gente, esa confusion fue la que los llevaba a consumir algo tan malo que los sacara de este mundo, de ese mundo.


              Saludos!.

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